El cannabis es una planta que se ha utilizado con fines medicinales y recreativos durante siglos. En los últimos años, se ha legalizado y aceptado más ampliamente en todo el mundo, lo que ha provocado un aumento de su uso entre los adultos. Sin embargo, existe un gran debate sobre si el cannabis puede ser adictivo o no.

¿Qué es la adicción?

La adicción se define como un comportamiento compulsivo de usar una sustancia a pesar de las consecuencias negativas, pero es diferente hablar de adicción o dependencia psicológica que hablar de dependencia física. Los humanos tendemos a desarrollar dependencia psicológica a todo: a nuestro teléfono, a nuestra cama, a nuestra ex. Por lo tanto, no sería justo medir cuán adictiva es una sustancia en función únicamente de la dependencia psicológica desarrollada por los usuarios. Es cierto que cualquier cosa que nos haga sentir bien y la usemos durante largos períodos de tiempo o nos entreguemos a ella periódicamente tiene el potencial de convertirse en algo de lo que dependamos en el futuro.

Adicción vs Dependencia Física
La dependencia física es algo que ocurre en casos más extremos en los que el cuerpo se acostumbra a la presencia del THC y lo necesita para funcionar con normalidad. Cuando alguien que ha desarrollado dependencia física al THC deja de consumirlo o reduce su consumo, puede experimentar síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad, insomnio, disminución del apetito, sudoración y temblores. Estos síntomas suelen durar varios días o algunas semanas, según el grado de dependencia, y son tratables, en muchos casos con CBD.

Mejores prácticas para evitar la adicción:
Si bien la adicción al cannabis es una posibilidad, es importante señalar que es menos común que la adicción a otras sustancias como el alcohol o los opioides. De hecho, las investigaciones sugieren que solo alrededor del 9% de las personas que consumen cannabis se volverán adictas.

Dicho esto, no es una mala práctica ser consciente y tener cuidado con las posibles consecuencias del consumo de cannabis a largo plazo, por lo que aquí analizaremos muchos enfoques que se pueden adoptar para evitar desarrollar una dependencia o adicción al cannabis.

Úsalo con moderación: suena a cliché, pero es mucho más difícil recuperarse de un consumo periódico intenso que no empezar nunca. Si todavía estás en una fase en la que puedes elegir qué días consumes cannabis y cuáles no, una estrategia inteligente sería intentar mantenerlo bajo control y permitirte descansar de la sustancia de vez en cuando.

Espacia el consumo: si ya estás en una fase en la que consumes cannabis de forma habitual, y además empiezas a sentir que necesitas más hierba cada vez para conseguir el mismo “subidón” de antes, sería una buena idea hacer una pausa de tolerancia. Si dejas que tu cuerpo descanse y que tus receptores cerebrales se limpien del aluvión de THC, permitirás que se restablezca el equilibrio químico natural de tu cuerpo. Si quieres saber más sobre qué es un descanso de tolerancia y cómo hacerlo, consulta este artículo aquí.

Cambia el método: otra forma de mantenernos alerta y prevenir la adicción es eligiendo la forma en que consumimos marihuana. Algo con un efecto rápido o una recompensa instantánea como fumarlo, tiene un mayor potencial de desarrollar algún tipo de adicción o dependencia porque la actividad y la recompensa están muy bien relacionadas en nuestro cerebro. Por otro lado, si consumimos cannabis en forma de aceites o comestibles o cualquier cosa que tenga un efecto más lento, entonces es menos probable que desarrollemos una adicción.

Encuentra el espacio social adecuado: para aquellos que eligen consumir cannabis en entornos sociales, es importante hacerlo de manera segura y responsable. Por ejemplo, unirse a un club de cannabis o a un dispensario de Barcelona puede proporcionar una comunidad de personas con ideas afines que pueden apoyarse mutuamente en su consumo de cannabis. También es un lugar donde puedes encontrar personal capacitado que puede brindarte consejos para un uso adecuado de la marihuana y otros productos de cannabis.

Aspectos a tener en cuenta:

Cabe destacar que hay muchas personas que consumen cannabis de forma habitual sin desarrollar adicción. Sin embargo, para otras, el consumo de cannabis puede llevar a un consumo problemático, y muchas veces eso tiene que ver más con los antecedentes personales y la genética que con la sustancia en sí. Si cree que puede estar desarrollando algún tipo de adicción, o teme por otra persona, aquí hay algunas

señales de alerta a las que podemos estar atentos:

Dificultad para controlar el consumo: la persona puede haber intentado dejar de consumir cannabis o reducir su consumo, pero no puede hacerlo.
Pasar mucho tiempo consumiendo o recuperándose del consumo: la persona puede priorizar el consumo de cannabis sobre otras actividades o responsabilidades.

Consumo continuo a pesar de las consecuencias negativas: la persona puede seguir consumiendo cannabis a pesar de los efectos negativos en su salud física, mental o social.
Síntomas de abstinencia: si la persona intenta dejar de consumir cannabis, puede experimentar síntomas de abstinencia como irritabilidad, insomnio y disminución del apetito.

Es importante que las personas conozcan los signos y síntomas de la adicción y prioricen su salud física y mental. Si le preocupa que usted o alguien que conoce pueda estar luchando contra la adicción al cannabis, es importante buscar ayuda de un médico o un profesional de la salud mental.